Una vez un hombre le dijo a una mujer: prepárate mujer, que cuando la luna comience a menguar en el séptimo mes, iremos a cenar juntos.

La mujer, haciendo un caso tremendo, se preparó a conciencia: afiló sus mejores zapatos de tacón, removió con sumo cuidado el rimmel espeso, preparó sus mejores pensamientos…

Hasta se dio una ducha!!

Y se sentó a esperar.

Esperó, esperó y esperó. Menguó la luna. Volvió a crecer. Volvió a menguar hasta la opacidad. Volvió a crecer hasta la oblea. Pasó el séptimo mes, el octavo y hasta el noveno!

Lo esperó, lo esperó y lo esperó, pero nunca supo más de él…

la primera cita

…Contaba la prensa días después que había aparecido un hombre con signos de haber sido engullido por una agenda repleta.

Nadie reclamó su cuerpo.