Hay días que te quiero menos.

Y esos días, la apatía me invade, la vida me desborda,

y mi tiempo, excedido en decisiones que tomar,

se contrae y se dilata ante mis ojos,

sin que yo pueda hacer nada por retenerlo,

ni disfrutarlo.

Otros días te quiero tanto que te grito en fuegos de artificio

Sin poder contener esa onda expansiva

que zarandea mis piernas
para que vuelen sobre adoquines
hasta tu cama.

Hasta la nuestra.

Y al final me doy cuenta

de que no quererte

es la mera invasión de la rutina gris

entrometiéndose en el brillo de nuestras sonrisas cuando se encuentran

te quiero menos

…en la esquina…

Transmutación de un poema de despecho de Xenia García