Te veo todos los días y me gustas mucho. Me gustaría salir contigo, pasar tiempo contigo, hacer un plan largo laaaargo de tranquilidad y felicidad, un plan que no se acabe, que no se agote. Un plan que haya que reinventar cada tanto.

Quiero mirarte cada día con ojos nuevos y saber si eres feliz, si barruntas tormenta o si meditas…

Quiero hablar contigo, hablarnos mucho. O poco. Pero importante. Contarnos lo que nos pasa por la cabeza, lo que sentimos, lo que nos inquieta, lo que nos enfada. Eso es mejor a que tu cara le parezca mil cosas a mi cabeza, casi todas ellas erróneas e inventadas.

Quiero seguir creciendo, y que tú vueles alto también. Quiero compartir cables echados que nos ayuden a avanzar. No quiero un estanque, opaco y parado, quiero un río, que llegue a algún hermoso mar a desembocar en un viaje fantástico que algún día empezó por una pequeña idea un tanto descabellada.

No quiero ser tu mujer, la que cocina, limpia y protesta. No quiero que seas mi marido, el que trabaja y sólo trabaja. Quiero disfrutar cada día, no dejar de hacer cosas nuevas, no dejar de provocarnos.

Quiero abrazarte, saber que tu piel está ahí, que eres mi compañero de sueños, que me encanten tus ojitos hinchados por las mañanas y tu pelo tieso.

Reírnos, reírnos mucho.

Que viajes tú. Que viaje yo. Que viajemos juntos. Que vivas tú. Que viva yo. Que vivamos juntos.

No dejar de hacer nada y poder compartirlo todo. O no. Lo que cada uno quiera.

La vida y la monotonía no son una serie de cosas que se repiten. Son una serie de cosas que repetimos. O una serie de cosas que reinventamos. Podemos elegir.

Quiero darte todo esto y pedirte todo esto. Sólo así la vida contigo merecerá la pena.

quieres salir conmigo?